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October 10, 2004
El Viejo San Juan Puerto Rico

Ada Infante - Con sus acogedores balcones colgantes, puertas y ventanales abiertos al mar, al abrazo cordial de sus miles de visitantes y la belleza de sus antiguas y preciadas joyas arquitectónicas, el Viejo San Juan, en Puerto Rico, envuelve en una magia que seduce y lo hace inolvidable.
Una magia que, aparte de su belleza, comienza con el calor humano de sus moradores. La risa alegre, la hospitalidad sin límite, la música y el baile distinguen a los boricuas. No estoy en tierra extraña, me dije. Sin duda, encontré la mejor credencial para cualquier huésped.
San Juan, capital de Puerto Rico, tiene el privilegio de ofrecer al recién llegado dos polos turísticos dentro de la propia ciudad. La magia incomparable del Viejo San Juan y la exuberante Isla Verde, con su amplia cadena de lujosos hoteles con vista al mar. Ambos encantadores.
Es, hasta hoy, sin embargo, el Viejo San Juan, el eje turístico de la Isla del Encanto. No pocos compositores, cantantes y artistas plásticos se han inspirado en el embrujo romántico de esta atractiva villa caribeña.
Huellas españolas
Caminar por esta preciosa ciudad de bellos contrastes arquitectónicos, gracias a la herencia directa de la colonización española que aparece por doquier, es como revivir en un día siglos de historia.
Fue San Juan uno de los primeros lugares descubiertos en el Nuevo Mundo y punto clave en el Caribe para la defensa del imperio español durante la colonización. Es, también, la más antigua bajo la bandera de Estados Unidos.
Gracias a su profunda bahía y estratégica localización, España edificó diversas fortificaciones que dieron lugar a que fuera reconocida por el rey Felipe II como “La llave de las Indias”
El Morro, una de las fortificaciones militares más impresionantes de la ciudad, constituye la mayor atracción turística del Viejo San Juan y, de hecho, ha venido a simbolizar a Puerto Rico. Obedeciendo a su jerarquía, nada mejor que comenzar el recorrido desde aquí.
Nombrado Castillo de San Felipe del Morro, en honor al rey Felipe II de España, fue construido por razón de seguridad, al igual que muchos otros puertos españoles en las Antillas, para defenderse de ataques por mar, fundamentalmente la entrada de la bahía.
Se le acredita el diseño actual —que data del siglo XVIII— al trabajo realizado por el ingeniero militar al servicio de España, Tomás O’Daly, de origen irlandés.
Desde que se entra por la plaza principal del Morro comienza una interesante historia de cómo era la labor militar de los oficiales y soldados españoles. Aquí se reunía la guarnición para hacer inspecciones, desfiles y guardias. En el centro de la plaza existe un pozo que da acceso a las cisternas subterráneas donde se almacenaba agua y en los alrededores cuartos llamados “casamantas” de múltiples usos, servían como dormitorios, almacenes, celdas y para disparar cañones.
La Capilla es una muestra palpable de la arraigada fe religiosa de los españoles. Conserva una réplica de la Virgen de los Navegantes, frente a la cual, dos veces al día, rezaba la guarnición. También la batería principal del Morro fue conocida como Santa Bárbara, en honor a la patrona de los astilleros.
Piezas de artillería, bombas de morteros, el Bastión de Austria, construido para protegerse de los ataques terrestres, y el polvorín de Santa Elena, donde guardaban las municiones del fuerte, figuran en la rica historia de esta fortificación.
Desafiando el decurso de los años aún preserva muchas de sus construcciones militares originales de la época. De los tres faros que han existido, perdura el construido en 1906, que continúa hoy día asistiendo las embarcaciones en su entrada a San Juan, uno de los puertos más transitados de las Américas.
Es El Morro sitio obligado de visita de excursionistas, motivo de estudio de muchos historiadores y un valioso patrimonio histórico.
El Castillo de San Cristóbal —a sólo un kilómetro del Morro— es otra de las fortificaciones construida para la defensa contra ataques por tierra considerado el más grande creado por los españoles en San Juan y en las Américas.
Consta de dos grandes complejos: el castillo principal y las defensas exteriores. Según revelan datos históricos, el poder de esta defensa se puso a prueba cuando durante el ataque inglés en 1797, unas siete mil tropas no pudieron lograr su propósito de tomar la ciudad.
Un siglo más tarde, en 1898, los astilleros españoles dispararon desde aquí el primer cañonazo de la Guerra Hispanoamericana en Puerto Rico. Fue también utilizado como defensa de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Explorar ambos castillos es adentrarse a más de 500 años de historias. Una ocasión magnífica para apreciar los valiosos restos de las técnicas militares de aquella época, capaz de resistir intensos embates bélicos y la fascinante evolución de la ingeniería militar actual.
Por su inapreciable legado arquitectónico, especialmente estas antiguas fortificaciones al estilo europeo, herencia del imperio español en el Nuevo Mundo, fue declarado El Viejo San Juan, Patrimonio de la Humanidad, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Descubra otros encantos
Mas aquí no se termina la magia. Luego de enriquecer su cultura y deleitarse con las espectaculares vistas desde los bordes de estas murallas, despeinarse y hasta volar su sombrero con las frescas y agitadas brisas del mar que atenúan el intenso sol, se recomienda ir paso a paso para continuar descubriendo los encantos del Viejo San Juan.
Basta con transitar sus estrechas y adoquinadas calles que dan acceso a casas coloniales de balcones, corredores y acogedores patios, a antiguas plazas e iglesias para percatarse de las verdaderas muestras de la apreciable arquitectura del Caribe.
La majestuosa catedral enclavada en el corazón del Viejo San Juan adornada por vitrales, ventanales y varias estatuas, además de ser una bella construcción de notable acento colonial que data de 1540, guarda los restos de don Juan Ponce de León.
Otra reliquia religiosa es la Iglesia San José, la segunda de mayor antigüedad en uso en el Nuevo Mundo, que bordea la histórica plaza San José presidida por una estatua de Juan Ponce de León, y donde también se localiza el pequeño Museo Pablo Casals, que por su íntimo valor se conserva como un legado del maestro español al pueblo de Puerto Rico.
Si continuamos caminando hacia el final de la Calle Cristo encontramos la Capilla de Cristo al aire libre, la cual encierra una milagrosa leyenda y atesora valiosas piezas religiosas. Al lado, el vuelo de cientos de aves nos hace percatar que hemos llegado al famoso Parque de las Palomas, donde el divertido juego de dar de comer a estas aves se ha convertido en una tradición para familias y niños, residentes y turistas.
La muy conocida Plaza de Armas, por ser centro del Viejo San Juan y su acogedor entorno, especialmente su fuente de agua rodeada de estatuas que representan las cuatro estaciones del año, invita a un descanso en nuestro recorrido; también ha sido lugar escogido para la reunión de muchas generaciones. En sus alrededores están la Alcaldía, centro de la gobernación municipal capitalina que exhibe una construcción semejante al Ayuntamiento de Madrid; la Diputación Provincial y el edificio de la Intendencia
Es la ciudad amurallada, también, escenario de importantes predios ejecutivos: La Fortaleza, es la mansión del gobernador de más antigüedad en uso en el hemisferio occidental y forma parte del patrimonio de la humanidad.
Y qué decir del monumental edificio del Capitolio, uno de los más ilustres. La elegante y majestuosa Casa de la Leyes fue idea del prócer Luis Muñoz Marín y es recinto de las oficinas de los senadores y representantes desde su construcción en los años 20. Las banderas de Puerto Rico y Estados Unidos dan la bienvenida.
Otro lugar que merece conocer es La Casa Blanca, residencia de la familia de Juan Ponce de León por más de 250 años. Hoy es un interesante museo de arte que evoca la vida familiar de los siglos XVI y XVII.
Las opciones son para cualquier tipo de turista. Todo depende de cuánto quiera hurgar en la exótica tierra. Lo mismo a pie o montados en el tranvía que gratuitamente le ofrece un paseo por la ciudad.
Más sitios para visitar:
- La Escuela de Artes Plásticas.
- Asilo de Beneficencia, hoy día, Instituto de Cultura Puertorriqueña, dedicado a la
preservación de la historia y la cultura de Puerto Rico.
- Parque de Beneficencia.
- Cuartel de Ballajá que en su Museo de las Américas exhibe las artes populares
caribeñas y latinomericanas.
- La Plaza del Quinto Centenario.
- La Puerta de San Juan: entrada por las murallas a la ciudad histórica.
- Casa del Libro: historia de los libros a través de cinco siglos.
- El Paseo de la Princesa.
- La Casita es un centro de Información de Turismo. Usualmente, es el sitio de partida
para el recorrido, luego de recibir mapas y las instrucciones necesarias.
Particularidades de la región
- El clima es tropical todo el año.
- El español e inglés son los idiomas oficiales.
- La moneda que circula es el dólar estadounidense.
- Rigen leyes federales de Estados Unidos, aunque Puerto Rico es un
estado libre asociado.
- Localizado a unas ocho horas aproximadamente de Los Angeles.
- El aeropuerto de San Juan está ubicado a unos 15 minutos del Viejo San Juan.
Música Reggaetón Ahorre at October 10, 2004 06:29 PM
